Hablemos del tarot.

Hablar del tarot es hablar de un saber con muchos siglos de antigüedad, se especula sobre un posible origen egipcio, mesopotámico, hebreo, chino o incluso hinduista, siendo la teoría del origen hindú de la cartomancia y el tarot una de las más compartidas por los diferentes estudiosos del tema. Lo que también es fuente de controversia es quién y cuándo introdujo los naipes del tarot en Europa, pero también aquí es donde se plantean diferentes teorías, documentadas o no, siendo las más aceptadas las que reconocen el mérito al Islam, al pueblo romaní, al pueblo judío así como a los antiguos mercaderes venecianos, cabiendo la posibilidad de la veracidad de las cuatro y de que el milenario arte del tarot llegase a Europa por varias vías a la vez. Incluso dentro de las muchas teorías de como pudo llegar este antiguo arte adivinatorio a nosotros se menciona como posible responsable a un barcelonés de nombre Vilhán.

Lo que si podemos decir a ciencia cierta, sea cual sea el origen del tarot y la forma de su introducción en Europa, es que una de las primeras barajas que se conservan -no nos confundamos con los naipes destinados al ocio- es el tarot Visconti (Visconti-Sforza) del siglo XV, probablemente confeccionadas en la época de la unión de Bianca María Visconti con el que sería el gran duque de Milán, Francesco Sforza. Y es a partir de aquí, de esta primera aparición documentada, que durante el renacimiento italiano se produce una gran proliferación de diferentes tipos de barajas de uso adivinatorio así como su difusión por toda Europa.

Hemos de ser conscientes los que nos dedicamos a este antiguo saber que no es adecuado catalogarlo como una ciencia, dado que dicho conocimiento no cuenta con una clara base empírica que pueda ser contrastada dentro de los parámetros de la investigación propia del método científico. Quizás la cartomancia y el arte de la adivinación a través de las cartas del tarot no lo podremos tratar como una ciencia, pero también pensemos que la verificación de toda teoría pasa por el uso de diferentes medios, siendo uno de ellos la estadística, ¿entonces que decir cuando la estadística demuestra que la adivinación sobrepasa todos los parámetros posibles por las leyes de la casualidad? Yo no seré quien de respuesta a esta pregunta, pero tengo claro que los propios resultados obtenidos en mis años de experiencia me afianzan en la idea de que esos trozos de cartón me dicen algo que yo de otra forma no podría saber.

A modo de conclusión pienso, si un personaje de la talla del psiquiatra y psicólogo Carl Jung estudió el tarot y lo uso como un modo de acceder a la psique humana, por algo sería ¿no?

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