¿Qué deberíamos tener en cuenta a la hora de abrirnos y permitir una lectura del Tarot?

Lo ideal sería que el tarotista elegido nos transmita buenas sensaciones, y que quede patente su buena fe. Un buen tarotista podrá percibir las cosas negativas o situaciones funestas por devenir, pero siempre nos guiará de forma positiva. Y no  podemos recurrir a un profesional, supuestamente dispuesto a ayudarnos, que le interesé más el contenido de nuestra cartera que nuestros problemas.

En los momentos de la vida en los que presentemos un mayor grado de vulnerabilidad, se ha de tener un especial cuidado a la hora de confiar en según que personas, y más si estando llenos de dudas y miedos se opta por recurrir al tarot, lo que nos podría hacer ser presa fácil de inescrupulosas influencias, que podrían alterar nuestro destino.

El poder del Tarot reside en que, a través de sus símbolos, es una verdadera llave al inconsciente. Por lo que el tarot es una herramienta  que merece un profundo respeto. Al ser una excelente herramienta para acceder a nuestro inconsciente, otorga al tarotista el poder de conocernos y con ello la posibilidad de guiarnos u orientarnos en nuestra vida. Es por esto, de la importancia de entender que la persona que nos lee el Tarot le estamos entregando parte de nuestra privacidad. Por lo tanto la persona elegida ha de ser de toda confianza, y un profesional que más que recordarnos lo negativo o las situaciones funestas que están por devenir, nos guíe en forma positiva brindándonos elementos auspiciadores para un futuro que deberíamos construir nosotros mismos.

Cuidémonos de personas impositivas que nos hacen sentir miedo o que nos inoculan infortunios que no están presentes en la vida del consultante. Todos pasamos por una serie de tribulaciones en la vida, pero simplemente son aprendizajes para evolucionar y no maldiciones divinas encomendadas por Dios. Es por eso que una persona que se dedica a ver el tarot debe tener en cuenta la enorme responsabilidad que esto trae. Desconfiemos de los que quieren  hacernos creer que estamos presos por males o maleficios, cuando en el fondo son simplemente situaciones de actitud.

Alejémonos de ignorantes que presumen de poder ver lo que ni siquiera un Dios podría saber. Las cartas del tarot nos orientan sobre algunos hechos y nos dan información sobre las posibles sendas y obstáculos a encontrar por el consultante en su camino, nunca podremos garantizar el camino que se elegirá, ni podremos poner fecha a los hechos por venir.

Evitemos confiar en quienes no disponen de los conocimientos adecuados. Al margen de los complicados conocimientos sobre este arcano saber que es el Tarot, también es importante el grado de conocimiento que el tarotista tenga acerca de la naturaleza humana. Es importante la empatía del mismo en el momento de ver al consultante. Idealmente que no sólo se limite a las tiradas y a las preguntas, sino que también logre que el consultante se sienta escuchado, ya que esa es una de las formas mas sensibles que tiene el tarot para llegar al inconsciente y bajar las barreras para que el consultante finalmente pueda ser ayudado.

Un buen tarotista  no debe permitirse el lujo de que el consultante salga amargado de la consulta, sino que todo lo contrario. Debe darle luces para superar lo que le está sucediendo en el momento, entendiendo que el es simplemente un puente entre lo externo e interno del ser humano. En otras palabras un humilde criptógrafo, o sea un lector de símbolos que puede ayudar a un ser humano que busca simplemente un consejo acertado para salir adelante.

Hermanas Noferini

confianza

La astrología y el zodíaco.

La astrología es el estudio de la influencia que tienen sobre la vida y los acontecimientos humanos la posición y el movimiento de los cuerpos celestes. La observación y el estudio de unos determinados astros, en relación con el posicionamiento de estos en el momento de un nacimiento, especialmente doce de las trece constelaciones que forman el Zodíaco, permiten conocer los rasgos de personalidad de una persona y su posible destino.

El Zodíaco es una banda de constelaciones zoomórficas limitadas por dos planos paralelos dentro de la cual se encuentran el sol y la mayoría de los planetas de nuestro sistema solar.

En función de la alineación de la eclíptica de la Tierra respecto al Sol con una determinada constelación del Zodíaco marcará la constelación del momento.

Número de días aproximados que la eclíptica de la tierra respecto al sol se alinea con las diferentes constelaciones del Zodíaco en la actualidad.

Piscis (39 días)
Aries (25 días)
Tauro (38 días)
Geminis (29 días)
Cáncer (21 días)
Leo (37 días)
Virgo (45 días)
Libra (22 días)
Scorpio (8 días)
Ophiuchus (17 días)
Sagitario (36 días)
Capricornio (29 días)
Acuario (23 días)

Observese la existencia de una constelación más de las habituales en astrología. Ophiucus o serpentario. En breve hablaremos de ella.

Actual eclíptica de la tierra respecto a las constelaciones zodiacales.

Actual eclíptica de la tierra respecto a las constelaciones zodiacales.

El sentido de la vida y de la muerte.

¿Cuál es el sentido de la vida? ¿y cuál es el sentido de la muerte?

Cuando comenzamos a pensar en profundidad sobre el sentido de la vida a la gran mayoría nos parece que esta es un auténtico milagro. El hecho de nacer, no tanto el hecho biológico sino la aparición de un nuevo y complejo ser, una nueva personalidad salida aparentemente de la nada.
Qué sentido tiene nuestra vida es una gran pregunta pero difícil de contestar. Lo que es cierto es que la vida pasa rápido y es muy importante vivirla con intensidad, autenticidad y entrega. Es una oportunidad valiosísima que debemos aprovechar.

Sobre lo que nos espera después de la muerte, cada uno tiene su opinión digna de ser respetada, a ciencia cierta no sabemos nada, ya que nadie ha vuelto del otro lado para informarnos.
Nuestra cultura occidental idolatra la vida como el único y máximo valor, apartando la muerte como un tabú del cual mejor no hablar.
A diferencia de nosotros las culturas orientales no pueden desasociarlas y para ellos la una sin la otra no tendría sentido. Para estas culturas vida y muerte son partes de un mismo ciclo.

En las religiones y filosofías orientales -como podría ser el caso del Budismo, Hinduismo, Taoismo, etc.- ellos viven la muerte como una cosa natural asociada a la vida. Contrariamente a nosotros ellos hablan y se preparan para este gran acontecimiento que es atravesar la gran puerta hacia esa nueva y desconocida experiencia.

Es muy importante, a la hora de transitar de la vida a la muerte, hacerlo con el corazón y los sentimientos claros, sin rencores, recelos, envidias, ni rabia, agradeciendo la experiencia de la vida sin renunciar a la muerte y a los lazos que hemos ido compartiendo a lo largo de la vida.
El gran mensaje: vivamos con intensidad cada instante, con generosidad, compasión, creatividad y amor, para que el día que nos toque emprender la travesía hacia esa nueva experiencia podamos entregarnos con el corazón limpio y con el orgullo de haber vivido una vida plena.

                                                                                                                    Hermanas Noferini

Terapias bioenergéticas.

En más de una ocasión a todos nos ocurre que sin una causa justificada experimentamos jaquecas, entramos en un estado de nerviosismo extremo, nos estresamos y sentimos una profunda sensación de malestar. ¿Ha pensado que todos estos síntomas pueden tener su causa en todas aquellas energías negativas que alteran el buen funcionamiento químico de nuestros chakras?

El funcionamiento metabólico de todo ser humano es un proceso químico y energético, por lo que para buscar solución a los diferentes problemas que se pueden presentar en el mal funcionamiento de nuestros órganos podemos intervenir por las dos vías, siendo la farmacología la encargada de intervenir en las disfunciones químicas, ¿pero cómo podemos actuar para restablecer los niveles energéticos apropiados para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo? Aquí es donde las terápias bioenergéticas, terapias alternativas heredadas de antiguas sabidurías, como la hinduista, busca soluciones estimulando las energías positivas, estimulando los sentidos y usando antiguas técnicas chamánicas de limpieza de los chakras -los siete chakras se corresponden con las siete glándulas endocrinas más importantes del cuerpo humano- para conseguir con ello facilitar el flujo energético del cuerpo y purificción del áurea. Esta renovación energética genera beneficios a nivel emocional, mental y físico.

Si queréis más información sólo tenéis que poneros en contacto con nosotras. 

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Hablemos del tarot.

Hablar del tarot es hablar de un saber con muchos siglos de antigüedad, se especula sobre un posible origen egipcio, mesopotámico, hebreo, chino o incluso hinduista, siendo la teoría del origen hindú de la cartomancia y el tarot una de las más compartidas por los diferentes estudiosos del tema. Lo que también es fuente de controversia es quién y cuándo introdujo los naipes del tarot en Europa, pero también aquí es donde se plantean diferentes teorías, documentadas o no, siendo las más aceptadas las que reconocen el mérito al Islam, al pueblo romaní, al pueblo judío así como a los antiguos mercaderes venecianos, cabiendo la posibilidad de la veracidad de las cuatro y de que el milenario arte del tarot llegase a Europa por varias vías a la vez. Incluso dentro de las muchas teorías de como pudo llegar este antiguo arte adivinatorio a nosotros se menciona como posible responsable a un barcelonés de nombre Vilhán.

Lo que si podemos decir a ciencia cierta, sea cual sea el origen del tarot y la forma de su introducción en Europa, es que una de las primeras barajas que se conservan -no nos confundamos con los naipes destinados al ocio- es el tarot Visconti (Visconti-Sforza) del siglo XV, probablemente confeccionadas en la época de la unión de Bianca María Visconti con el que sería el gran duque de Milán, Francesco Sforza. Y es a partir de aquí, de esta primera aparición documentada, que durante el renacimiento italiano se produce una gran proliferación de diferentes tipos de barajas de uso adivinatorio así como su difusión por toda Europa.

Hemos de ser conscientes los que nos dedicamos a este antiguo saber que no es adecuado catalogarlo como una ciencia, dado que dicho conocimiento no cuenta con una clara base empírica que pueda ser contrastada dentro de los parámetros de la investigación propia del método científico. Quizás la cartomancia y el arte de la adivinación a través de las cartas del tarot no lo podremos tratar como una ciencia, pero también pensemos que la verificación de toda teoría pasa por el uso de diferentes medios, siendo uno de ellos la estadística, ¿entonces que decir cuando la estadística demuestra que la adivinación sobrepasa todos los parámetros posibles por las leyes de la casualidad? Yo no seré quien de respuesta a esta pregunta, pero tengo claro que los propios resultados obtenidos en mis años de experiencia me afianzan en la idea de que esos trozos de cartón me dicen algo que yo de otra forma no podría saber.

A modo de conclusión pienso, si un personaje de la talla del psiquiatra y psicólogo Carl Jung estudió el tarot y lo uso como un modo de acceder a la psique humana, por algo sería ¿no?